“…y vosotros estáis completos en Él…” (Colosenses 2:10)

El corazón humano siempre está buscando algo que lo llene. Unos buscan plenitud en las relaciones. Otros en el dinero. Otros en los logros. Otros en el ministerio. Pero la verdad de la Escritura es simple y profunda: en Cristo estamos completos.

Eso no significa que ya no tengamos necesidades o luchas. Significa que nada fuera de Cristo puede completar lo que solo Él puede llenar. Él es suficiente para nuestro perdón. Suficiente para nuestra aceptación delante de Dios. Suficiente para sanar nuestra vergüenza. Suficiente para nuestra esperanza. Suficiente para nuestro futuro.

Muchas veces vivimos como si Jesús fuera importante, pero no suficiente. Como si necesitáramos a Él… y algo más. A Él y el control. A Él y la validación de la gente. A Él y la seguridad terrenal. Pero cuando el alma entiende quién es Cristo, empieza a descansar. No porque todas las circunstancias se vuelvan fáciles, sino porque el corazón descubre que Aquel que tiene es mayor que todo lo que le falta.

Cristo no es solo una ayuda para tu vida. Él es la plenitud que tu alma necesita.

Aplicación:
Pregúntate hoy: ¿en qué estoy buscando la plenitud que solo Cristo puede dar?

Deja de pedirle al mundo lo que solo Jesús puede darte.

Oración:
Señor Jesús, Tú eres suficiente. Perdóname cuando corro detrás de otras cosas para llenar mi corazón. Ayúdame a descansar en Ti y a creer que en Ti tengo todo lo que necesito. Amén.

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