Todo cambia cuando comprendes Su soberanía
“Así que no fuisteis vosotros quienes me enviasteis aquí, sino Dios.” – Génesis 45:8
¿Eres consciente de que Dios es soberano y que absolutamente todo lo que llega a tu vida —si no es consecuencia de tus malas decisiones— ha sido permitido por Él con un propósito bueno?
Eso incluye cualquier prueba, problema, desafío, ofensa o injusticia que venga de parte de otras personas.
Piensa en el ejemplo de José. Después de haber sido traicionado y vendido por sus propios hermanos, después de haber sido acusado injustamente y haber pasado años en prisión, José llegó a ver todo a través de una lente divina.
Cuando finalmente se encuentra de nuevo con sus hermanos, no les reprocha nada, sino que hace una declaración impresionante:
“No fuisteis vosotros quienes me enviasteis aquí, sino Dios.” (Génesis 45:8)
José había entendido una verdad profunda: nada de lo que sucede en la vida de un hijo de Dios carece de sentido. Incluso el sufrimiento, la traición o la prisión pueden formar parte del plan de Dios para moldearnos y bendecirnos.
¿No reaccionaríamos también nosotros de manera diferente si realmente creyéramos que Dios nos hace pasar por distintas situaciones para formarnos, santificarnos y usarnos en Su plan?
¿No permaneceríamos llenos de paz en medio del dolor, si supiéramos que Dios tiene un propósito mayor?
¿No reaccionaríamos de forma más espiritual y sabia ante cualquier prueba, si estuviéramos convencidos de que Él tiene el control?
Aplicación personal:
¿Cuál es la situación por la que estás pasando ahora mismo y que deberías ver como determinada o permitida por Dios?
¿Cómo crees que quiere Dios que reacciones ahora que sabes que Él es soberano y que Su plan para ti es bueno, incluso si todavía no lo entiendes por completo?
Oración:
Señor, ayúdame a ver Tu mano y a confiar en Tu plan incluso en los momentos más difíciles.
Enséñame a creer que Tú eres soberano y que todo lo que permites tiene un propósito bueno y santo para mi carácter y mi alma.
Dame fuerzas para reaccionar con amor, con santidad, con fe, con paz y con confianza, sabiendo que Tú haces que todas las cosas cooperen para el bien de los que Te aman.
Amen

